
El mejor camino a elegir para resolver un problema desde tiempos muy antiguos, es sin duda, analizar que causo el determinado efecto, estudiar sus raíces, saber que ha quedado mal en el trayecto y repararlo. Pero, ¿es la "Delincuencia" un modo de vida o una forma de mente?
La sociedad Dominicana en estos últimos años esta putrefacta ante una ola de violencia y delincuencia que sencillamente nos esta dejando sin nada que hacer, sin ganas de salir por el temor que te arrebaten de las manos lo que con tanto sacrificio obtienes o peor aun, que te maten ante los ojos de unas ciegas y prácticamente inútiles autoridades, a las cuales los burdos métodos aplicados para esta guerra van desinflando cada día mas su criterio de eficiencia. Yo me detuve a observar y el perfil de un asaltante moderno no sobre pasa los 23 años promedio, ¿porque?, señores, la gente y mas los jóvenes QUIEREN TENER Y NO PUEDEN, o eso creen.
Desde niños observan a “Yeyo”, el tigre del barrio que a "chepa" llego hasta octavo curso y pasaba los días jugando domino en las puertas del colmado, o bitilla con los demás tigres de su calaña, pero que un día, la vida decide darle una oportunidad de mejor vida y logra llegar a Nueva York. Al poco tiempo regresa Don Yeyo, con tremenda Yipeta, cadenas, mujeres, dinero, whisky del azul, pistolas y una sonrisa de oreja a oreja. "Firulais", como le dicen al niño, que ya a estas alturas es un joven de 17 años, observa todo eso mientras se desayuna un "yaniqueque" en la esquina con los últimos 10 pesos que le quedan en el bolsillo, y los únicos que su limpiabotas le produjo el día antes.
Ya esta harto del sistema, de la sociedad y de los únicos Tennis que tiene, aquellos que les regalo una señora porque ya no le servían a su hijo y que con el tiempo, el desgaste ha creado un agujero que deja pasar el agua de los charcos. Un día, su tía, que es con quien vive desde los tres años porque su mama no podía mantenerlo, le da un "Soponcio" y hay que salir de emergencia con la doña. Su enfermedad es grave, no puede seguir con su negocio de venta de café y jengibre. "Firulais" y su limpiabotas no pueden con tan pesada carga; 1,300 pesos del alquiler de la casa, la comida, los medicamentos de doña "Nana" (su tía), los 280 pesos mensuales de la cuota de la lavadora, y el nuevo gasto, su vicio de droga. Fue "Huesitos", uno de sus supuestos panas del barrio quien lo consoló esa noche que llevo a doña "Nana" al Morgan, pagándole al motoconcho sus últimos 30 pesos.
Ya pasada la media noche y sin luz en el barrio, estaba solo en la esquina, llorando, en los justos instantes en los que su corazón casi explotaba de tristeza e impotencia, escucha una voz que dice "Que lo que Pasa Montro". Esa noche, "Huesitos" le enseño a drogarse. Con los días se volvieron jinetes cazadores a bordo de una pasola en busca de sus presas; celulares, cadenas, y carteras, ajenos todos por supuesto. Muchas historias se pueden contar de este dúo, la vida de "Firulais" y "Huesitos" había cambiado, lindos tennis, ropa, discotecas, mujeres... no podía ser mejor, y lo mas interesante, es que aun no pisaban Nueva York, que desde que lleguen recogen la "paca". Todo hasta una noche, viernes social, especial de dos cervezas por 100 pesos en Macumba de Villa Mella.